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viernes, 13 de abril de 2012

ANÍBAL SALAGRE ALONSO, DIRECTOR DE LA BANDA DE CORNETAS Y TAMBORES DE TORREBAJA (VALENCIA) [y II].

Una charla con el director,
a propósito de sus comienzos en la Semana Santa 
del Rincón de Ademuz.




            ¿Cómo fue el conseguir los instrumentos?
  • Los instrumentos son siempre un problema, por lo que te digo que valen mucho... Pero yo me acordé de la banda de Benavente, de la que formamos con ayuda del Ayuntamiento, y pensé si todavía tocarían con los viejos o los habrían renovado... Y buscando en internet -Benavente/Semana Santa-, vi que tenían instrumentos nuevos. Así que me puse en contacto con el que lleva ahora la banda, que es Paco Infestas, y le pregunté por los instrumentos viejos; me dijo que allí los tenían, por si algún día se formaba una banda de niños, para que empezaran con ellos... Le conté lo que pensábamos hacer en Torrebaja, que queríamos formar un grupo musical y necesitábamos comprar cornetas y tambores a buen precio... Así que les expuse a las madres lo que había, si me daban permiso para llevarme el dinero, porque tenía la posibilidad de traerme los instrumentos. Total que llego a Benavente un viernes por la noche y quedo con el responsable el sábado por la mañana. Fuimos a ver los instrumentos y allí estaban, veintinueve piezas entre cornetas y tambores. Al responsable le habían autorizado a venderlos a 30 euros por pieza, pero yo sólo llevaba 300 euros, así que cerramos el trato y sin perder tiempo los cargamos en mi coche... Le cogí también ocho o diez parches nuevos que tenían por allí, además de algunas bordoneras para los tambores...
Miembros de la Banda de cornetas y tambores de Torrebaja (Valencia), con su director -el señor Aníbal Salagre Alonso (Benavente, 1966)-, posando junto a la torre de la iglesia en Torrebaja (2012).

            Háblame de los instrumentos que tenéis, ¿cuáles son precisos para formar una banda completa?
  • Una banda debe estar formada por cornetas largas, cornetas cortas –ahora tendremos las de un pistón, las que hacen sonido do, re-, tambores, bombos y caja de redoble… La corneta tiene cinco puntos básicos; esto es, cinco notas, no tiene nada más: hay que ensayar y ensayar, hasta perfeccionarlas y luego conjuntar los sonidos de las largas y las cortas, que suenan distinto. Las cornetas largas emiten sones más sordos, mientras que el de las cortas es más penetrante, ambos deben ajustarse. Después está el “requinteo” de la corneta, que consiste en subir la nota al punto más alto, cosa difícil para alguien que se está iniciando. Y más con estas cornetas, que estaban “sordas” después de tanto tiempo paradas… Claro, porque los instrumentos se desafinan si no los tocas con frecuencia, por eso hay que soplarlas… Después está la caja del redoblante, el que “repiquetea”, y los tambores, que van siempre al mismo compás, excepto cuando hacen el “golpe de aro” para que entren las cornetas. Y los bombos, que son como los tambores, pero hacen un sonido más potente… Pero ya te digo, lo más importante es tener interés y ensayar: para manejarse bien hay que ensayar tres horas diarias, tres o cuatro días a la semana. Pero nosotros, hasta ahora, sólo hemos ensayado una hora y media diaria, dos días a la semana. Total, que no hemos ensayado apenas; y, sin embargo, ya ves lo que hemos conseguido… ¡Imagínate lo que podríamos lograr con más ensayo!
Instrumentos de la Banda de cornetas y tambores de Torrebaja (Valencia).
"Bombo" de la Banda de cornetas y tambores de Torrebaja (Valencia).

            ¿Cómo fueron los principios, dónde ensayabais?
  • Los comienzos fueron duros, porque los chicos no tenían ni idea de lo que eran los instrumentos y su manejo, ni nada de nada… Empezamos a ensayar por septiembre del año pasado, primero donde el polideportivo, pero como hacía mucho frío, hablé con el señor alcalde -se refiere a don Octavio Gómez Luis, alcalde de Torrebaja-[1] y nos cedieron los bajos del Recinto Ferial… Allí estamos mejor, pero claro, como la banda toca caminando, pues hay que ensayar en movimiento, esto es, marcando el paso: al redoble del tambor, el pie izquierdo... Por eso en cuanto podemos nos salimos fuera… No, de momento la Banda no tiene entidad jurídica, estamos agrupados con la “Asociación de Mujeres” de Torrebaja, hasta que veamos como discurre la cosa; porque se trata de los hijos de las asociadas… Más adelante, ya veremos…
Acto de consagración de la Banda de cornetas y tambores de Torrebaja (Valencia), en la iglesia parroquial de Santa Marina, que tuvo lugar la mañana del domingo de Resurrección, tras la Procesión del Encuentro (2012).

            ¿Qué dicen los padres y madres de los músicos?
  • Todos muy contentos, y yo también… Para celebrar la Pascua, el domingo fuimos los padres con los chicos al chiringuito de Torrebaja -donde el Polideportivo Municipal- y nos comimos un asado, lo pasamos muy bien: bajó además el cura, don José Antonio –se refiere a don José Antonio Durá Bataller, párroco de Torrebaja-.[2] Habíamos invitado también a don Eduardo -se refiere a don Eduardo Rengel Albert-, el párroco de Ademuz; pero no pudo venir. Antes les tocamos unas marchas a los de la Asociación de Jubilados, que inauguraban ese día su local, y nos ofrecieron un refresco, cosa que agradezco, por los muchachos, claro… Además, esta Semana Santa hemos estado procesionando por varios pueblos –Casasaltas, Casasbajas, Castielfabib…- en total hemos sacado 400 euros que me dieron los curas de estas parroquias, de ese dinero yo me he quedado 100 para mis gastos de vehículo, teléfono y demás, porque yo no cobro nada como director, y mover el coche, y gestionar vale dinero.

            ¿Cuántos miembros forman actualmente la banda, qué edades tienen sus componentes, qué faltaría para ser una banda completa?
  • En la actualidad somos 29 componentes, pero llegaremos a los 31 con las dos cornetas de pistón que faltan. Las edades de los músicos oscilan entre los 8 años, que son los menores, y los 60 años… Aunque los mayores todavía no se han incorporado… Respecto a lo que falta en la banda, lo más urgente ahora es conseguir dos cornetas de llave; sí, son cornetas que llevan un pistón, necesarias para tocar algunas marchas muy bonitas… Bueno, les expuse a los padres esta necesidad, y enseguida se ofrecieron dos de ellos para costearlas… Total, que ya las tengo pedidas; las he conseguido de oferta, pero están por estrenar… También precisamos unas cajas chinas, de las que se ponen en el arillo del tambor -al golpearlas con los palillos hacen sonido de castañuela-; y las galas de los instrumentos, sí los faldoncillos y cordones que llevan, incluyendo el escudo de Torrebaja y unas capas para los músicos; porque ahora el uniforme es una camisa blanca y guantes del mismo color con pantalón vaquero... Las túnicas podrían confeccionarlas las mujeres de la asociación, así saldrían más económicas; pero ya veremos… Finalmente, para completar la banda necesitaremos una bandera o estandarte que nos represente.
La Banda de cornetas y tambores de Torrebaja (Valencia), durante el regreso a la iglesia parroquial, tras la "Procesión del Encuentro" (2012).

            ¿Qué puedes decirme de las perspectivas más inmediatas?
  • De momento ya estamos invitados en todos los pueblos que hemos estado este año –Casasaltas, Casasbajas, Castiel…- para repetir en la Semana Santa próxima… Los de Los Santos también quieren que subamos para procesionar a San Marcos, porque ya se han quejado de que habíamos ido a otros pueblos pero no al suyo, pero el cura les ha dicho: Bueno, ¿si no hacéis procesión ni sacáis los santos, cómo queréis que toque la banda…? También hemos quedado con los de la Comisión de Fiestas de Riodeva, para ir en agosto. Y a Mas de Jacinto para las fiestas… Esas son las perspectivas, pero sobre todo, seguir ensayando… Porque los chicos y chicas de la banda están muy ilusionados: al principio les parecía difícil el instrumento, pero ahora ya lo van dominando. Y los más pequeños, dentro de un par de años ya les podrán sacar más sonido a las cornetas, porque ahora les falta fuerza, pues son muy chicos… Y ya más adelante, pues podríamos aspirar a procesionar en Teruel, Cuenca, Tuéjar, Chelva…, donde nos llamen, porque dentro de dos o tres años la banda sonará perfecta.

            ¿Estás satisfecho de tu labor con los muchachos?
  • Pues sí, la verdad es que estoy muy satisfecho, tanto de los muchachos como de los resultados obtenidos… Y también muy agradecido, tanto a los padres como a los hijos, porque me han dado la oportunidad de demostrar lo que se puede conseguir con esfuerzo, método y disciplina. Ya te digo, yo llevo en la sangre esto de la banda y de procesionar en Semana Santa, y me encanta poder transmitir mi experiencia, enseñando todo lo que sé… Los muchachos son muy majos, además de mostrar mucho interés… Yo les decía a los más pequeños: Mirad, como no lo hacemos del todo bien, por lo menos que vea la gente que somos disciplinados… Por eso van tan serios, haciendo el braceo de las cornetas durante la marcha y cuidando los instrumentos: Al terminar se deja el instrumento en el suelo y no se toca nada, ¡no vayan a pensar que ésta es la banda de Atila...! Estoy convencido que en un par de años la banda sonará perfecta…
Fragmento de la Procesión del "Santo Entierro" durante la Semana Santa de Torrebaja (Valencia).

            Aníbal, dime una cosa para terminar: ¿qué crees que ha sido lo mejor de esta Semana Santa, habría algo que mejorar?
  • Lo mejor, pues no sé, quizá el estreno de la Banda y los buenos resultados obtenidos con los chicos, que se han portado estupendamente bien, incluso los más pequeños… Pero lo que más me ha impresionado fue el Vía Crucis de Casasaltas –se refiere al Vía Crucis Interparroquial- que tuvo lugar el miércoles Santo… Vi como la gente se emocionaba, y yo también me emocioné. Comenzamos a las diez de la noche y terminamos sobre las doce y media: todo oscuro, con el Cristo iluminado por las velas y la gente en absoluto silencio, impresionante y muy bonito… Cuando se llegaba a una estación se leía y rezaba lo que procedía, luego tocaba la banda y se marchaba hacia otra estación… La gente, ya te digo, emocionadísima, en absoluto silencio en medio de la noche, sólo se oían los rezos y el estruendo de las cornetas y tambores, no te puedes imaginar lo bonito que fue… Yo no soy muy creyente -aunque algunos domingos voy a misa con mis hijos-. Pero estas cosas me emocionan, las he vivido desde crío y las llevo dentro, porque esto de la Semana Santa es algo que te atrapa… De hecho yo fue monaguillo en la ermita de la Soledad –cuando tenía la edad de Tristán, mi hijo pequeño-, ayudaba a misa y he conocido bien este ambiente.
Fragmento de la Procesión del "Santo Entierro" durante la Semana Santa de Torrebaja (Valencia).

  • En cuanto a lo de mejorar algo, pues te diría lo que de dije a don José Antonio, el cura: En mi tierra la Procesión del Encuentro se hace muy parecida a la de aquí… Sólo que la Virgen sale de la iglesia de Santa María la Mayor, cubierta con un manto negro –porque figura que está de luto- portada por las mujeres de la “Cofradía de la Luz”, y la banda procesiona con ella… Y cuando se encuentra con el Cristo resucitado, después de la tercera “venia”, las que portan a la Virgen le desabrochan una cinta y el manto negro cae, quedando la Dolorosa toda de blanco: es un momento muy, muy emocionante porque entonces sueltan varias palomas y globos blancos y la banda comienza a tocar…


            Concluimos aquí la entrevista con el fundador y director de la Banda de corneta y tambores de Torrebaja: señor Aníbal Salagre Alonso, benaventano de origen avecindado en la localidad. Se trata de un hombre apasionado por la Semana Santa, que ha sabido contagiar su ilusión y entusiasmo a los chicos y chicas de nuestra tierra, donde este tipo de bandas era desconocido. Su labor resulta doblemente loable, pues ha contribuido a revitalizar este momento tan importante del calendario cristiano, un tiempo especialmente recio para el católico, al paso que se crea algo nuevo en la comarca.
            Repasando su biografía vemos que sus primeros golpes de tambor fueron sobre una vieja lata de aceite de cinco litros, aprovechando los ensayos de la banda que procesionaba con la cofradía de la ermita de la Soledad. Sus estudios alcanzan los elementales, pues desde adolescente estuvo inmerso en el mundo laboral. Su familia conoció el amargo sabor de la tragedia con la temprana muerte de su hermana pequeña…; de ahí la importancia que le concede al entorno familiar y a los valores que éste transmite. Pese a la desgracia, la Providencia no le abandonó; prueba de ello es que siguió trabajando y luchando, conoció a Libia –que fue su asociada, esposa y madre de sus hijos-: a ella le reconoce el mérito de haberle sacado del mundo de la hostelería, que le impedía tener vida de familia y vivir. Dice no ser muy creyente, pero el hecho de haber pedido al párroco que bendijera a la Banda es muy significativo…

El señor Aníbal Salagre Alonso (Benavente, 1966), director de la Banda de cornetas y tambores de Torrebaja (Valencia), tras la entrevista (2012).

            En suma: el señor Aníbal ha sido camarero, turronero, repartidor, carpintero…, además de “semanasantero” de vocación. Tras ocho años en la misma empresa, actualmente se halla en paro desde hace un mes, pero no pierde la esperanza de encontrar trabajo pronto. Él se reconoce un individuo muy sencillo, alegre y optimista, atinados calificativos a los que yo añadiría otros como buena persona, trabajador y con iniciativa. Prueba de ello es su generosa dedicación y la labor desarrollada con los chicos y chicas que integran la Banda de Torrebaja; pues su creación ha sido un indudable acierto; hasta el punto que podría decirse lo mismo que dije a propósito de la creación de la Banda de Música de Ademuz,[3] que es una de las mejores cosas que le han sucedido a Torrebaja, y por extensión al Rincón de Ademuz, en los últimos años. Como persona -y alma mater del grupo musical- a la vez que te manifiesto mi admiración, te deseo lo mejor. Vale.


© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.
De la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).



[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Don Octavio Gómez Luis, alcalde de Torrebaja (Valencia),
en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com.es/2012/02/don-octavio-gomez-luis-alcalde-de.html
del martes 28 de febrero de 2012.
[2] ID. Don José Antonio Durá Bataller, nuevo cura de Torrebaja (Valencia),
en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com.es/2011/11/don-jose-antonio-dura-bataller-nuevo.html,
del miércoles 9 de diciembre de 2011.
[3] ID. Antón Civera Catalá, director de la Banda de Música de Ademuz,
en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com.es/2011/12/anton-catala-civera-director-de-la.html
del lunes 5 de diciembre de 2011.

"Caja" de la Banda de cornetas y tambores de Torrebaja (Valencia).

"Corneta de dos pistones" de la Banda de cornetas y tambores de Torrebaja (Valencia).

lunes, 5 de diciembre de 2011

DON ANTÓN CATALÁ CIVERA, DIRECTOR DE LA BANDA DE MÚSICA DE ADEMUZ (VALENCIA).

Una charla con el músico, 
a propósito de la celebración de santa Cecilia.


Pienso que una vida dedicada a la música es una vida bellamente empleada,
 y es a eso a lo que he dedicado la mía”.
Luciano Pavarotti (1935-2007),
tenor italiano y uno de los cantantes contemporáneos más famosos.


            Lo diré de entrada y sin ambages, pienso que la creación de la Banda de Música de Ademuz es una de las mejores cosas que le han pasado a la villa, y por extensión al Rincón de Ademuz, en los últimos diez años. ¿En qué baso mi afirmación? Pues en que la instauración de esta entidad musical, además de servir al propósito primordial de hacer música, con todo lo que ello conlleva –ilusión y valoración del esfuerzo, método, disciplina y satisfacción para sus componentes- constituye un referente de cara al entendimiento entre las gentes comarcanas.
            Es más, si mis hijos estuvieran en el pueblo haría todo lo posible para que entraran en la banda; pues, además de que el aprendizaje del lenguaje musical contribuye al ordenamiento y sistematización de la mente, les serviría para aprender a tocar un instrumento, lo cual ya me parece admirable en sí mismo: ya fuera como entretenimiento –afición o pasión personal– como para su contribución a una actividad grupal.
            De ahí que me pareciese atractiva la idea de entrevistar al director de la Banda de Música de Ademuz –don Antón Catalá Civera (Villamarchante, 1977)-; no sólo para saber del personaje y darlo a conocer, también para comprender los entresijos de la fundación y el desarrollo de esta agrupación musical, artística y social. Lo cierto es que yo ya le conocía de vista, pero nunca había tratado con él; fue mi mujer la que nos puso en contacto, pues ella forma parte de la coral interparroquial, y le conocía de los ensayos con la banda, para la misa de santa Cecilia, de 26 de noviembre 2011. Concertamos la entrevista por teléfono, y al día siguiente por la mañana, a la hora prevista se presentó en mi casa: y mientras se hacía el café que íbamos a tomar comenzamos a charlar. No fue una entrevista al uso, pues me pareció más provechosa si le dejaba hablar a su aire, interviniendo sólo para orientar la conversación, cuando ésta se desviaba del objetivo previsto.
            La primera parte de la charla se centró en el comentario a la actuación de la coral y la banda en la misa de santa Cecilia en Ademuz, glosa que puede verse en el artículo de referencia, pero que bien podría resumirse utilizando sus propias palabras:“La conjunción de la orquesta y el coro interparroquial fue una experiencia satisfactoria y muy positiva”.[1] No hubo pues necesidad de romper el hielo, como suele suceder en otros casos, pues desde el primer momento hubo entre nosotros cordialidad y confianza. De entrada, me pareció una persona afable, templada y segura en sus convicciones, además de buen comunicador -lo que evidencia su trato habitual con personas-.


Antón Catalá Civera (Villamarchante, 1977), director de la Banda de Música de Ademuz (Valencia).

-- ¿Qué puedes contarme de tu infancia, familia, actividades...?
  • Bueno, mi nombre es Antonio, pero todos me conocen como Antón, por mi abuela "Tona" y porque nací el día de san Antón... Soy, pues, Antón Catalá Civera y nací en Villamarchante, el 17 de enero de 1977... Sí, un pueblo de Valencia que pertenece al Camp del Turia, en el entorno de Liria, Benaguacil, Cheste, Ribarroja..., una zona de mucha tradición musical. Mi padre se dedicaba a la cosa administrativa y contable en una empresa y mi madre era ama de casa, murió cuando yo tenía 17 años... Soy el menor de tres hermanos, uno es profesor en la Universidad de Valencia, otro fotógrafo y yo, que soy músico... Estudié en los dos colegios que había en el pueblo, y ya de pequeño, con apenas ocho años, tuve mis primeros contactos con la música. Pero como no me daban instrumento, pues lo dejé... En el sistema de estudios de entonces, primero había que tener algún conocimiento del lenguaje musical, y luego ya te daban el instrumento. Y como para mí no llegaba nunca el instrumento, pues por eso fue dejarlo... A los diez u once años volví a intentarlo, pero en la clase que iba lo pasé tan mal que lo volví a dejar; sí, parece que no era lo mío... Y a los catorce años, acompañando a un amigo que iba a música, no sé como fue que me liaron y mira, hasta hoy...

-- Parece que a la vez haces las paces con la música, continuas con los estudios en el colegio o instituto:
  • Claro, por entonces hacía compatibles los estudios de bachiller con los de música, pero tuve que dejarme algunas asignaturas complementarias para potenciar el bachiller, mientras continuaba con el instrumento que tocaba, la percusión... Cuando llegó el COU tuve que elegir carrera, me dieron el listado de las doscientas carreras y procedí a elegir por eliminación: ésta no, ésta tampoco, ésta tampoco, hasta que las acabé todas... Resulta que ninguna me iba, así que como me gustaba la música y disfrutaba con ella, pues la elegí como oficio. Después vino lo de convencer a la familia, porque en casa no les parecía bien que me dedicara a la música, querían que además hiciera otro tipo de estudios más provechosos, que la música fuera sólo como afición. Por entonces fue cuando falleció mi madre y tuve una mala época...
Antón Catalá Civera, instantánea de vídeo durante la dirección de la Banda en Ademuz (Valencia).

-- ¿Cómo fue lo de continuar los estudios musicales?
  • Bueno, al final la familia accedió y comencé los estudios musicales... El primer conservatorio donde estudié fue en el de Ribarroja, el pueblo al lado del mío, allí acabé con una mención de honor en el grado elemental... El grado medio lo continué en Ribarroja, pero el último curso lo hice en Meliana, donde acabé con sobresaliente; este título ya me permitía hacer de profesor en las escuelas de música, conservatorio y demás... Para obtener el grado superior me marché a Barcelona: yo iba sacándome los cursos con buenas notas, pero lo más importante para mí no era el título, sino aprender música, tener conciencia de que iba progresando... Porque en música, cuando más sabes más disfrutas, y esto lo vengo aplicando con mis alumnos: lo más importante es disfrutar, eso es lo que te empuja a querer saber más...

-- ¿Cómo te fue en Barcelona, qué dificultades tuviste allí?
  • Bueno, en Barcelona había entonces dos conservatorios: uno público, el del Bruc y otro privado, el del Liceo. Entré en el público y tuve algunas dificultades, pero sólo en relación con los planes de estudios, pues yo pertenecía al plan del 76 y detrás ya venía la LODSE, y me encontraba en ese límite; así que no podía permitirme perder asignaturas, ello significaba que me absorbiera el nuevo plan, y tener dificultades para matricularme en los nuevos estudios. En Barcelona estuve unos cuatro años, primero saqué lo que es la titulación del instrumento y después las asignaturas complementarias; estamos hablando de los años 1998-2002. Sí, allí estuve bien... El conservatorio estaba en la calle Bruc con la de Valencia, y no deja de ser curioso que un valenciano (y de apellido Catalá) fuera a la calle Valencia de Barcelona...
En este punto se hace mención del Conservatorio Municipal de Música de Barcelona (en catalán y oficialmente, Conservatori Municipal de Música de Barcelona), una institución dedicada a la educación musical, cuya titularidad  la tiene el Ayuntamiento de Barcelona. Sus inicios se remontan al año 1886; fue creada por la Banda Municipal de Música de Barcelona como Escuela de Música con objeto de dotarse de nuevos músicos que entraran a formar parte, de manera parecida a cómo habían hecho otras ciudades igualmente dotadas de una banda, y que sentían la misma necesidad.[2]

Antón Catalá Civera, instantánea de vídeo durante la dirección de la Banda en Ademuz (Valencia).

-- ¿Y cómo continuó tu vida una vez concluiste los estudios de música, cuál era tu aspiración?
  • Bueno, los que estudian música no se suele limitar a estudiar, suelen tener a la vez otras actividades... Yo ya venía haciendo cosas desde joven, a los 17 años daba clase de música a los críos en el pueblo, imagínate... La aspiración de todo músico es obtener plaza en una banda u orquesta profesional, ser profesor de conservatorio..., pero sobre todo vivir de la música. Pero hasta que lo consiguen van colaborando con todas las bandas que les solicitan, para hacer compatible el trabajo y el estudio, para darse a conocer y eso... ¿En mi caso?, pues yo tocaba con las bandas de los pueblos: Liria, Benaguacil, Chulilla, Cheste, Ribarroja, en todas las que me llamaban –Montcada, Godella...-; hacía lo que llamamos en el argot musical “bolos”: sí, cuando te llaman para una actuación suelta en una banda o agrupación musical a la que no perteneces... También tuve la suerte de estar en la Joven Orquesta de la Comunidad Valenciana -que ahora llaman Joven Orquesta de la Generalidad Valenciana (JOGVA)-, pensada para músicos jóvenes, la más importante de la Comunidad: reúne unos cien músicos y hacen encuentros en Navidad, Pascua, verano..., allí se crean grandes proyectos; estuve colaborando con ellos durante unos cinco años: el director es Manuel Galduf, que también es muy bueno y prestigioso, vinculado al instituto valenciano de la música...

La Joven Orquesta de la Generalidad Valenciana fue creada por la Ley Valenciana de la Música en mayo de 1998, para recoge la iniciativa de la Joven Orquesta de la Comunidad Valenciana, nacida en 1991. Su principal objetivo es contribuir a la formación de músicos jóvenes -menores de 26 años- por medio de encuentros y talleres dirigidos por destacados profesores. Su director titular y responsable pedagógico, Manuel Galduf Verdeguer (Liria, 1940), cuenta con dos directores asistentes: Beatriz Fernández Aucejo y Pablo Rus Brosseta como alumnos en prácticas [3]. Respecto de Manuel Galduf, cabe añadir que fue catedrático del conservatorio, y Director titular de la Orquesta de Valencia (1983-97), una de las eminencias nacionales en dirección.[4] 


Laura Albalate Izquierdo (flauta), instantáneas de vídeo durante la misa de santa Cecilia en la arciprestal de Ademuz (Valencia)
-- ¿Qué otras actividades has tenido desde entonces?
  • También me llamaron de la Joven Orquesta Nacional de España, con la que participé en un encuentro, luego en una ópera en Cuenca y Santander; aquí el director era Andrea Licata, también muy prestigioso en el ámbito europeo... Como puedes ver, hay en mi vida profesional un ciclo formativo y de estudios, colaboraciones con bandas profesionales y orquestas de formación donde voy tomando contacto con gente del mundo musical, y los trabajos en escuelas de música, como docente... Como te decía, empecé con 17 años en Villamarchante, pero también estuve en Cheste y Benaguacil, Rafelbuñol, que fue de las últimas; en la de Tales (Castellón), en la Pignatelli de Valencia... Esto me servía para generar algo de dinero y continuar estudiando. Durante mi etapa en Barcelona, de martes a jueves estudiaba y de viernes a lunes venía a Valencia y trabajaba en lo que me iba saliendo: viernes, sábados y lunes -daba clases-, y los domingos –tocaba en algún concierto-. Claro, durante cuatro años, todas las semanas para arriba y para abajo... Estando en Barcelona, también trabajé en varias orquestas: Lleida, Sinfónica del Vallés, Camerata Catalana, en el Liceo –allí grabamos un disco con motivo del aniversario de Catalunya Ràdio-, etc. También estuve en la Monumental de Madrid, donde grabamos programas para televisión... Exacto, procuraba hacer compatibles los dos mundos, el catalán y el valenciano, lo que no siempre era posible, porque me llamaban de un sitio y otro a la vez, y me era imposible acudir a todos...

 -- ¿Podría decirse que tu lengua materna es el valenciano?
  • No, mi lengua materna ha sido el castellano, porque mi madre era de Alcublas –en el entorno de la Serranía- y allí hablan castellano; mi padre era valenciano, pero hablaba castellano. El motivo de hablar yo valenciano fue porque mi primer profesor de percusión me dijo: “O me hablas en valenciano o no te doy clase...” –y como me interesaba mucho aprender, pues comencé a hablar valenciano-. Después, con los compañeros en valencia, hablaba ya valenciano... Y también en Barcelona, aunque allí se me reían por la forma que tenía de construir ciertas formas verbales, distintas de las catalanas: el -aní valenciano y el -vaig anar catalán; eso les hacía mucha gracia...
Antón Catalá Civera, instantánea de vídeo durante la dirección de la Banda en Ademuz (Valencia).

 -- ¿Y cómo fue lo de venir a parar al Rincón de Ademuz?
  • Bueno, yo había conocido en Barcelona a Laura, mi compañera... _se refiere a doña Laura Albalate Izquierdo-. Pero al terminar el cuarto año de Barcelona yo me establecí en Valencia, donde tenía mi base de operaciones, por decirlo de alguna forma... Claro, seguía con actuaciones en Barcelona, pero de forma no seguida, iba cuando me llamaban y mientras estaba en Valencia, donde hacía lo que me iba saliendo. Así estuve un año, manteniendo con Laura una relación a distancia; pero aquello no podía continuar, teníamos que tomar una determinación: o me iba yo a Barcelona o se venía ella a Valencia... Cuando ya lo teníamos todo preparado para instalarnos en Barcelona, cierto día fui a almorzar con un primo mío y me dijo: “En Ademuz están buscando director para una banda...” –yo entendí que aquí ya tenían una agrupación montada y demás, y que necesitaban a alguien porque había fallado el anterior o lo que fuera-. En principio le dije que no me interesaba, porque ya teníamos pensado instalarnos en Barcelona. No obstante volvimos a hablar sobre las condiciones y nos dejamos engatusar un poco, hasta ilusionarnos con el proyecto; porque yo podría atender la banda y Laura dar clases de música, porque ella había hecho el Magisterio musical... El caso es que concertamos una entrevista con el Ayuntamiento de Ademuz en agosto; pero cuando comenzamos a hablar vimos que aquí no había nada, sólo un proyecto de escuela de música y nada más... Y nosotros, en septiembre, para el comienzo del curso, ya queríamos estar instalados en algún sitio... Y del dinero igual, pues sólo había 600 euros del Ayuntamiento, lo que no era mucho para vivir... Pero pudo más nuestra ilusión y el deseo de vivir juntos: así que decidimos arriesgarnos y probar un año... Claro, por un lado estaba la aportación del Ayuntamiento y por otro los alumnos que pudiéramos ir consiguiendo, además del trabajo de Laura en el colegio... En previsión de lo que pudiera pasar, yo no me quité las actuaciones en Valencia, ni ella las clases de guitarra que daba en Barcelona. En esa época compatibilizábamos todo, un fin de semana íbamos a Barcelona y otro a Valencia, y el resto de la semana en Ademuz; puedes imaginar...
Antón Catalá Civera, instantánea de vídeo durante la dirección de la Banda en Ademuz (Valencia).

 -- ¿Cómo fueron los comienzos en la escuela de música en Ademuz?
  • Pues empezamos con veinte alumnos, poniendo precios muy bajos, porque de lo contrario no venían... Pero a los cuatro o cinco meses vimos que así no podíamos continuar. Sin embargo, como habíamos dada la palabra de estar un año, continuamos; pero intensificando las actuaciones fuera, con el fin de generar ingresos para casa... Y eso hicimos, pasamos un año bastante angustioso, con muchos viajes y sin saber dónde íbamos a acabar. Pero las cosas fueron mejorando, porque en los trimestres siguientes los alumnos aumentaron, de veinte pasamos a treinta, cuarenta y acabamos el curso con cincuenta... Claro, la gente se iba acercando a la escuela y tenía cada vez más interés... En el Ayuntamiento se portaron muy bien, desde el principio nos dieron el talonario para que cada mes fuéramos pagándonos nosotros mismos, lo que nos pareció un gesto de nobleza por su parte; pues apenas nos conocían...

 -- ¿Y qué sucedió después, cómo fue de continuar...?
  • Pues, como vimos la confianza del Ayuntamiento, que aceptó nuestras condiciones, y visto el interés de la gente por la escuela, que cada vez se iba acercando más, hicimos un estudio de la zona en relación con el proyecto que teníamos... Ello nos llevó a solicitar una subvención importante al Leader que nos vino aprobada; así pudimos comprar los primeros instrumentos para la banda; aunque cada año vamos adquiriendo otros nuevos, según necesidades y posibilidades... Insistimos a los padres en que no les compren instrumentos a los chicos mientras puedan utilizar los de la banda. Más adelante, si desean comprarles otro de más calidad, pues que se lo compren. De momento lo que hacemos es establecer un sistema de fianzas para dar el instrumento, como garantía de que lo cuidarán y mantendrán; y si posteriormente hay que darle otro mejor, pues se lleva el anterior a reparar o ajustar, y se le da otro con nueva fianza. Claro, yo he estado en muchas agrupaciones musicales y conozco bien cómo funcionan, tanto en el aspecto social como económico... Lo mejor es que cada persona que se acerque a la banda pueda tener un instrumento gratuito para aprender... Tenemos lo que llamamos la Escuela de Música –que está inscrita en el Registro de Escuelas-, con su calificación como “escuela no reglada”, así se califican todas las escuelas de este grado elemental hoy día; y por otro, la Sociedad Musical –que está dentro de la Federación de Bandas, con sus estatutos, presidente y todo lo que conlleva una asociación musical-.
  • De esta forma, la Escuela constituye la cantera de la que se alimenta la banda, para que ésta no se agote... Claro, porque hay jóvenes que se marcharán por los estudios o el trabajo, los mayores por mayores; y si no hay quien les reemplace, la banda se agotaría... Por otra parte, nosotros planteamos el aprendizaje de la música como una forma de disfrute y satisfacción, porque con la cantidad de diversiones y entretenimientos que hay, no resulta fácil atraer a los jóvenes hacia la música: por eso creemos que más importante que la titulación y el grado académico es aprender para tocar y disfrutar, y que les llene lo que hacen, para que al final del año se den cuenta que es más importe la satisfacción obtenida tocando, que la obligación de dejarlo todo para venir a la Escuela...
Antón Catalá Civera, instantánea de vídeo durante la dirección de la Banda en Ademuz (Valencia).

 -- ¿Y desde el punto de vista personal, cómo os encontráis, os sentís integrados en Ademuz?
  • Personalmente nos encontramos muy bien, nos han acogido estupendamente, ninguna queja; aunque, como te decía, el principio fue duro... Aquí nos sentimos como en casa, todo el mundo te saluda y sentimos que nos aprecian... La gente nos da lo que tiene, hortalizas, tomates, lechugas..., o frutas, manzanas, lo que sea... Claro, sentimos que los vecinos valoran y agradecen nuestro trabajo y esfuerzo. Sí, nosotros correspondemos también... Porque sentimos el aprecio de los padres, y el de los que participan en la escuela y en la banda, y de los propios vecinos; porque se ha generado muy buen ambiente... Siempre nos están invitando, para comer, cenar o lo que sea... Esto es de agradecer... Ahora vivimos en nuestra casa, porque hemos comprado una aquí y la hemos rehabilitado a nuestro gusto.

 -- ¿Qué hay de los proyectos de futuro?
  • Yo soy músico, músico de instrumento en una banda, y al llegar aquí he tenido que reconvertirme y seguir estudiando para dar respuesta a toda esta demanda. Porque Laura, que ha hecho el Magisterio musical tiene más formación pedagógica, pero yo sólo era músico... Por eso la autoformación es importante... De cara al futuro, pues hay que consolidar lo que tenemos y seguir ampliándolo, porque lo importante es que haya mucha gente interesada en la música, así tendremos músicos y podremos hacer música... Por eso potenciamos lo social sobre lo musical, porque nos interesa que la gente disfrute con la música, que se lo pase bien... Ahora tenemos muy buen ambiente, eso lo percibe la gente y también los amigos músicos que yo traigo, instrumentistas, directores y compositores. Por otra parte, las edades oscilan bastante, hay muchos niños de diez años y también gente jubilada; eso es bueno para todos, porque interactúan unos con otros, el de diez años con el de cincuenta o sesenta, todos unidos por la afición musical y entendiéndose... En la escuela de música ya tenemos más de cien alumnos... Hay tres agrupaciones, una banda junior y otra juvenil, que son las dos canteras básicas: primeros años de instrumentista más la junior, desde donde pasan a la juvenil y después a la banda de mayores. Lo mejor de todo, sin embargo, es la materia prima con que contamos, la gente; sin la gente, que produce el buen ambiente que tenemos, esto sería imposible...
  • Para los niños y más jóvenes es muy instructivo ver cómo vienen los mayores, algunos sin haberles dado tiempo de quitarse el mono, y se ponen a ensayar..., eso les va calando, a la vez que les permite apreciar lo que están haciendo. De ahí la importancia de que haya gente de diversas generaciones, porque cada uno aporta algo al grupo... Otra cosa importante, respecto a los niños, es que aquí vienen chicos y chicas de varios pueblos y están todos juntos y se van abriendo unos a otros, porque forman parte del mismo grupo y comparten una afición superior como la música; ello también contribuye a su formación personal... Sí, la mayoría son de Ademuz, pero ya tenemos alumnos de todos los pueblos del Rincón, incluso de Santa Cruz de Moya, donde tenemos un aula itinerante...
  • Lo más importante por ahora es consolidar lo que hay y seguir progresando... Ahora ya tenemos un local propio: un edificio para el desarrollo de toda la actividad musical, aulas con material didáctico para la escuela y la banda, sitio para guardar los instrumentos, donde tener los registros de la administración y una sala de ensayos y para la audición... El problema actual es que con la situación de crisis generalizada, la ayuda por parte de las instituciones es nula, cero... Y resulta que ahora es cuando más gastos tenemos, porque hay que mantener un edificio –limpieza, luz, calefacción...-; a partir de ahí van a ir surgiendo las necesidades y planes de futuro, generar ingresos para el mantenimiento y desarrollo, etc. Sí, el local es el del antiguo instituto, junto a la ermita Virgen de la Huerta, que es de la iglesia... Ahora estamos creando una gran sala de teatro y audición, uniendo el gimnasio y el comedor; pero falta el estudio de acústica y sonorización, y seguramente habrá que colocar maderas o telas en los laterales... Además, pensamos crear una hoja informativa o boletín donde plasmar todo lo que va sucediendo, los proyectos, actuaciones, necesidades y noticias; para que todos sepan por donde vamos... Porque siempre hay algún descontento, que no se sabe bien por qué, pero no está a gusto y se queja, y le hacen más caso que a los que sí lo están y no protestan.
Antón Catalá Civera, instantánea de vídeo durante la dirección de la Banda en Ademuz (Valencia).

 -- ¿Paga la Sociedad Musical de Ademuz alguna compensación por el edificio del antiguo instituto?
  • La Iglesia nos ha cedido este edifico por veinticinco años, el mantenimiento corre por nuestra cuenta y como no tenemos dinero, pues pagamos en especias: tres procesiones al año... Claro, es un acuerdo en mutuo beneficio, porque para la Iglesia también sería costoso de mantener: de esta forma nosotros tenemos una sede social, un lugar donde estar –enseñar y ensayar- y generamos una actividad social, cultural y musical, lo cual es bueno para todos...

--¿Y qué hay de vuestros proyectos personales, pues parece que queréis asentaros aquí?
  • Sí, nuestra intención es quedarnos aquí, de momento tenemos una casa y el trabajo... Laura aprobó las oposiciones en Cataluña y tiene su plaza en Barcelona; allí estuvo un año y ahora está en el colegio de Ademuz con una comisión de servicio: esperamos que en próximos traslados pueda coger aquí su plaza, esa es nuestra idea... Conforme vaya aclarándose esta situación podremos hacer planes de futuro a más largo plazo... Por otra parte, ya te digo: aquí estamos muy bien, nos gusta la vida del pueblo, donde adelgazar y aburrirse es imposible...
Antón Catalá Civera, instantánea de vídeo durante la dirección de la Banda en Ademuz (Valencia).


 
En suma: la conversación con el señor Antón Catalá Civera nos ha permitido seguir su evolución como individuo –desde la infancia a la edad adulta-; la búsqueda de su identidad a través de la música, que al principio no parecía ser lo suyo, pero que finalmente se ha convertido en el eje de su vida, uniendo su vocación a la profesión. El propio individuo nos ha mostrado su desarrollo vital -como persona y como artista-, a la vez que su actividad profesional de búsqueda y perfeccionamiento, evolucionando desde músico percusionista hasta su actual función docente, de arreglista y como director de una banda amateur, aficionada y entusiasta a la vez. En el camino de su vida encontró una compañera, Laura, a la que ha unido su vida con el propósito de construir juntos un proyecto de existencia, entrelazando los afectos con su vocación y el ejercicio profesional.
El desarrollo del proyecto vital de Antón y Laura se halla íntimamente unido a la creación de la Escuela y Banda de Música de Ademuz, entidades que constituyen los cimientos, basa y corazón de la Sociedad Musical de Ademuz (SMA), de la que es presidente el señor José Amado Aparicio. Tan trascendente y significativa ha sido la creación de esta asociación para la villa de Ademuz, y por extensión para toda la comarca, que en un futuro podremos hablar de un antes y un después en la historia local, y de la que no podemos más que felicitarles y congratularnos por su existencia y significado para nuestros pueblos y sus gentes. ¡Enhorabuena y gracias a todos los que han hecho posible esta maravilla de agrupación musical, expresión de cultura, convivencia y unidad! Vale.


© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.
De la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).



[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El coro interparroquial y la banda de música de Ademuz, en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com/2011/12/el-coro-interparroquial-y-la-banda-de.html, del viernes 2 de diciembre de 2011.
[2] Conservatorio Municipal de Música de Barcelona. (2012, 10 de marzo). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 08:56, mayo 6, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Conservatorio_Municipal_de_M%C3%BAsica_de_Barcelona&oldid=43485229.
[4] Manuel Galduf. (2011, 25 de octubre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 09:05, mayo 6, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Manuel_Galduf&oldid=50798702.



Antón Catalá Civera, instantánea de vídeo durante la dirección de la Banda en Ademuz (Valencia).
Antón Catalá Civera, instantánea de vídeo durante la dirección de la Banda en Ademuz (Valencia).
Instrumentos de percusión de la Banda de Música de Ademuz (Valencia), detalle.

lunes, 17 de octubre de 2011

DANIEL APARICIO SÁNCHEZ, ORGANISTA DE TORREBAJA (VALENCIA).

Breve sinopsis biográfica acerca de un personaje local enamorado de la música -profana y religiosa-.


La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo”.
Platón (427-347 a.C).

De escribir un libro sobre la gente del Rincón de Ademuz no me olvidaría del vecino Daniel Aparicio Sánchez (Torrebaja, 1941), organista del Coro Interparroquial: su labor continuada y generosa como músico así lo demanda, tocando en bautizos, bodas y entierros, y en cualquier otra celebración religiosa, realzando y enalteciendo con su armonía -¡para mayor gloria de Dios!- cualquier acto litúrgico en los pueblos o aldeas comarcanos. Y fuera de ellos, como el caso reciente en Moya (Cuenca), con motivo del LIV Septenario de la Virgen de Tejeda.[1]

El señor Daniel Aparicio Sánchez (Torrebaja, 1941) y su esposa, la señora Amelia Miguel Asensio (Tramacastiel, 1945).


Nuestro vecino nació en las Casas de la Venta de Torrebaja (Valencia) hace 70 años, hijo de Constantino y Carmen, ambos oriundos del Rincón:
  • Sí, nací en Torrebaja en 1941, y como bien dices soy hijo de Constantino y de Carmen... Mi padre nació en Torrealta, aunque provenía de Mas del Olmo, aldea de Ademuz y mi madre de Torrebaja, era una de las once hijas de la fonda de “Las Lucías”, así llamaban aquí a mis tías... Mi abuela Lucía Fortea Garrido nació y se crió en el molino de Tormón (Teruel), hasta que siendo muchacha la familia bajó a Torrebaja, por causa de la muerte de mi bisabuelo, que era molinero...; y mi abuelo materno, Daniel Sánchez Miguel, murió en Torrebaja durante al guerra, a consecuencia de la caía de una caballería...[1] Somos dos hermanos, Julio y yo, que soy el mayor: mi familia vivió siempre en “La Venta” hasta finales de los cincuenta, después nos vinimos a esta casa de la plaza donde actualmente vivimos. Mi madre y su hermana Elvira se casaron en guerra, el mismo día; y el mismo día nacimos mi primo Roberto y yo años después; sí, es curioso... Los partos los atendió la tía Felisa Pinazo, que era la partera y no hacía más que ir arriba y abajo, porque mi tía vivía en la fonda, que está en la carretera y mi madre en “La Venta”, que está el la parte baja del pueblo... Claro, entonces todos los partos se hacían en casa. 

¿Qué recuerdas mejor de tu infancia en Torrebaja?
  • De mi primera infancia recuerdo los inviernos, cuando nevaba, que íbamos a los sembrados a “enviscar” a los pájaros con esparto, sí les poníamos una especie de pegamento y cuando iban a picar se quedaban pegados, y los cogíamos: luego los desplumábamos y los freían en casa para comer. Esto era a mediados de los cuarenta, cuando yo tenía seis u ocho años. También recuerdo la escuela, mi primer maestro fue don Manuel, luego don Juan y finalmente don Eladio, con el que dábamos también el repaso por la noche: primero se usaban las cartillas de aprender a leer, luego las “Enciclopedias Álvarez” y para leer un libro llamado “Lecturas de Oro”; entonces había muchos niños en el pueblo, nosotros éramos una cuadrilla grande de quintos... La pasión de los niños y chicos de entonces eran las bicicletas, nos pasábamos la semana arreglándolas, poniéndolas a punto para ir los domingos de fiesta, a Ademuz o donde fueran. Cuando me hice algo mayor, pero estando aún en la escuela, como mi padre era albañil, empecé a estudiar un curso de “albañilería” por correspondencia, que luego amplié a “construcción” en la misma academia de Barcelona.

¿Cómo comenzó tu pasión por la música?
  • Resulta que mi padre, en unas navidades hizo un viaje a Barcelona con pollos, iba con el camión de Elpidio..., y me trajo de regalo una pequeña acordeón de botones, aún creo que está por casa... y empecé a tocarla a mi aire, tendría yo no más de diez años. Entonces era costumbre ir los mozos a “escarfollar” maíz a las casas, cada noche iban a una y allí se juntaban con las mozas: y resulta que los mozos se me llevaban con ellos para que tocara el acordeón, así empecé, tocando de oído..., claro, canciones de las de entonces. A todo esto vino de América el padre Pinazo –se refiere a don Guillermo Pinazo Martínez (1901-73), hermano de Felisa, Filomena, Adoración... El padre Pinazo era una persona excepcional, se hizo de la orden de los paules, marchó a Francia y luego a Cuba, de donde marchó a Nueva York cuando la revolución cubana (1953), y se instaló en Harlem, un barrio lleno de extranjeros (negros, cubanos, chinos, filipinos...) allí tenía él su parroquia... Además era organista, y tocaba en San Patricio, la catedral de Nueva York. Resulta que el padre Pinazo regresó a Torrebaja, porque su madre era ya muy anciana y fue cuando se hizo el chalet de la carretera, claro, vino con intención de quedarse, y nos enseñaba música: íbamos una cuadrilla, catorce o quince, muchachos de Torrebaja y Los Santos..., y nos daba clase en su casa, usábamos el método Eslava, primero, segundo y tercero... Éso fue cuando yo tenía 14-15 años, y aprendí música, entonces mi padre me compró una buena acordeón que todavía tengo, y como me gustaba mucho lo de la música, pues me mandó a estudiar a Barcelona, allí estuve aprendiendo en una academia durante tres meses, la academia estaba en la calle Mayor de Gracia, 41 –lo recuerdo perfectamente-. El hecho de mandarme a Barcelona fue por el padre Pinazo, que le decía a mi padre: “Constantino, tus muchachos valen para la música, dedícalos a la música...” –se lo decía una y otra vez, hasta que me mandó-. Ya ves el futuro que podía tener entonces estudiar música; pero también se lo decía a los padres de Justiniano, y al final se hizo músico profesional...
Don Guillermo Pinazo Martínez (1901-73) con los hermanos Daniel y Julio Aparicio Sánchez y otro vecino.

¿Qué otros recuerdos conservas del padre Pinazo?
  • Pues recuerdo que era una persona muy peculiar, después de estar tantos años en América tenía una mentalidad muy avanzada para la época en España, muy alegre y extrovertido, sí, eso, era muy campechano... Atendía varias parroquias, Torrebaja, Torrealta, también Mas de Jacinto y Los Santos. Iba en bicicleta, luego se compró un “Gordini” automático; también estuvo en Tuéjar (eso fue cuando yo estaba en la mili, lo recuerdo porque cuando iba a Valencia se pasaba por el cuartel de Paterna a verme y siempre acabábamos tocando la guitarra) y finalmente en Vallanca y Negrón (1962-63), desde donde se volvió a Nueva York: no sé si regresó a América porque aquí no se adaptaba o porque lo reclamaron de su orden, el caso es que se marchó y allí murió años después (1973); pero ya te digo que tenía una mentalidad avanzada... Entonces todas sus sobrinas eran jóvenzanas y se bañaba con ellas en “La Presa” del Ebrón, imagínate ver un cura en bañador entre tantas mozas..., aquello era un escándalo para la gente mayor del pueblo. Otra vez viajó a Nueva York y de regreso nos trajo una corbata a cada uno, pero era una corbata peculiar, porque tenía pintada una chica en bikini, no veas la que se armó... Cuando regresó a América le veía mucho Vidal Gimeno, que iba en un avión de Iberia y viajaba cada semana para allá...

¿Cómo fue lo de tocar por los pueblos?
  • Pues nada, que regresé a Torrebaja y los domingos me buscaban para tocar, íbamos a los garajes o en la plaza y tocaba el acordeón, para que los mozos y mozas bailaran, luego me daban algo, no recuerdo cuánto, pero no sería mucho... Antes de irme a la mili estuve tocando un año entero en Ademuz todos los domingos y festivos, tocábamos en un salón, iba con “la Ponciana” de Los Santos, ella hacía la batería y yo el acordeón. Recuerdo un año en Alfambra que fue para la fiesta de los quintos y tacaba en un salón: un par de días antes se me acerca uno y me dice: “Dice fulano que si el domingo tocas toda la tarde sin parar, que nos regala tres corderos...” –y allí estuve toda la tarde sin parar, desde media tarde hasta las diez de la noche; y nos dieron los corderos y nos los comimos-. Cuando tenía sobre 16 ó 17 años estuve tocando en Motos (Guadalajara), iba en coche de línea hasta Orihuela del Tremedal y luego en macho hasta el pueblo, allí comía, cenaba y dormía cada día en la casa de una moza..., y me gastaban bromas: sal en la cama, pelos, la petaca... Aventuras de este tipo te contaría sin parar. Durante dos o tres años toque para las fallas en el Puerto de Sagunto (Valencia), en un salón que llamaban “La Palmereta”, fue con la banda de un tal Modesto Vinares que había venido de Brasil, allí tocábamos sambas, salsa y ese tipo de música. También me buscaban para las fiestas de los quintos en enero: recuerdo una vez en Santa Cruz de Moya, La Almela, Las Rinconadas..., me pasé dos semanas con ellos, tocando todos los días..., hacíamos baile, pasacalle y todo eso. También estuve en Alfambra (Teruel), estando allí me cogió una buena nevada. El año que me fui a la mili (1959), fui por “San Antón” a las minas de Rillo, y allí estuve los tres días de fiesta. También nevó ese año y como eran fiestas por otros pueblos de la zona, me llevaban de uno a otro en uno de aquellos tractores de entonces, y acabé en Cervera del Rincón, recorriendo todos los pueblos de Campo Visiedo, celebrando a San Antón, San Sebastián, Santa Águeda, la Candelaria... Ese recorrido fue por causa de la nieve, en los pueblos tenían orquestas contratadas, pero como no circulaban los coches de línea, pues me contrataron a mí, y me llevaban de un pueblo a otro con los machos... Por eso fue de llegar a la mili varios días tarde, cuando todos estaban ya vestidos de uniforme... Sí, hice la mili en Paterna (Valencia), con varios mozos de Torrebaja; allí me encontré con Evaristo Tortajada, hijo del pueblo -se refiere al militar señor Evaristo Tortajada Aliaga (1922-2008)-, que estaba de sargento instructor y me ayudó a instalarme... Después de la mili ya no volví a salir por los pueblos.

Y, ¿cómo fue lo de aficionarte a la música religiosa, porque una cosa es tocar para bailar y otra en un oficio litúrgico?
  • Bueno, pues fue también por el padre Pinazo... Aquí no había órgano y para las fiestas se subía uno que había en Casasbajas, con el que hice mis primeros pinitos; por esa época fue que José Manzano (a) el Carabinas, que era ingeniero, regaló el “armonium” que tenemos y el padre Pinazo lo tocaba; entonces ya había aquí un buen coro parroquial formado por los mozos de entonces: Paco “el de Severino”, Jesús “Mochilo”, Olga, mi prima Emilia... De ahí me viene la afición, de las ideas que me daba el padre Pinazo y de lo que aprendí con Mari Carmen Villena y con su padre, don Ángel, que sabía mucha música y venía los veranos por aquí...
El señor Daniel Aparicio Sánchez, organista, durante una actuación del Coro Interparroquial del Rincón de Ademuz (Valencia), en Moya (Cuenca).

El coro actual, sin embargo, parece mucho más reciente.
  • Sí, el de Torrebaja empezó a formarse con don Antonio Godino Córcoles, un cura muy inquieto que luego se marchó a Cuba... Don Antonio era “kiko”, del camino neocatecumenal y en las celebraciones que hacíamos se cantaba mucho, antes y después de cada lectura, claro son ritos con muchos cantos... Y lo del coro interparroquial comenzó con don Antonio Pérez Sesé, el cura de Ademuz que luego marchó a Chelva, éste también sabía música y tocaba el órgano: comenzamos a reunirnos de los distintos pueblos y hasta ahora, con altibajos y épocas mejores, como cuando las ferias comarcales, donde siempre hacíamos funciones con canciones profanas que tenían mucho éxito... Durante años nos dirigió Andrés Soriano Pescador (el panadero de Ademuz), hasta que cayó enfermo y falleció; luego Abel Muñoz Sánchez (el constructor de Casasaltas), que era del coro, él dirige ahora y hace lo que puede, aunque ha progresado mucho... Pero es muy sacrificado, porque hay que ensayar todas las semanas, en Ademuz y Torrebaja, y la mayoría de gente del coro son mujeres mayores.
La actividad profesional principal del señor Daniel ha sido la construcción; luego cambió, dedicándose a la producción de grava y su transporte, “primero sacamos el árido de la rambla, lo clasificamos y luego se hace el hormigón” según lo demandan. El hormigón es un producto que no se puede transportar muy lejos, “pues tiene una vida corta, no más de una hora y media o dos”, mientras que el árido ya se puede llevar a cualquier sitio, al igual que las arenas. En política se considera de centro-derecha, y ha participado como concejal del Ayuntamiento de Torrebaja en varias legislaturas, siendo conocedor de todos los vericuetos administrativos municipales y provinciales.

Sin embargo, la afición que ha llenado su vida ha sido la música: al principio la profana y en los últimos años la religiosa, hasta el punto que su presencia se hace necesaria en cualquier celebración que se precie. Tras la primera lectura en la Misa, ataca los salmos con la misma severidad y pasión que una buena comida, pues es hombre al que también le gusta cantar y gozar de la vida. El señor Daniel está casado con la señora Amelia Miguel Asensio (Mas de la Cabrera-Tramacastiel, 1945), y tiene dos hijas (Eva y Marta) y un hijo (Daniel), ya mayores. Se considera persona creyente y religiosa; aprovecho el punto para recordarle una cita de François-René de Chateaubriand que dice: “la religión cristiana es esencialmente melodiosa, por la única razón de que ama la soledad. [...] publica sin cesar las alabanzas del Creador, y nada hay más religioso que los cánticos que cantan, acompañados del viento, las encinas y las cañas del desierto. [...] El Cristianismo ha inventado el órgano, [...] (y) salvó la música en los siglos bárbaros...” –y se sonríe, con una mueca de sorpresa y aceptación-.

El señor Daniel Aparicio Sánchez, organista, durante una actuación en Moya (Cuenca)
En suma: al señor Daniel se le tiene por persona servicial, siempre sonriente, de trato agradable y buen conversador, aunque también tiene su genio, no se vayan a creer; sin embargo, es una de estas personas que difícilmente saber decir que no cuando se le demanda un favor. De hecho, las gentes de los pueblos y aldeas del Rincón de Ademuz nunca agradeceremos bastante su disposición y fidelidad para con el Coro Interparroquial: de la misma forma que “los ángeles nos han legado el canto, porque el manantial de los conciertos está en el Cielo” –Chateaubriand, dixit-: a nosotros los rinconademucenses actuales el Cielo nos han regalado al señor Daniel, organista de Torrebaja. Vale.

© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.
De la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).

NOTAS:
[1] Para ampliar datos sobre esta familia, Vid: SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Aurora Sánchez Fortea, la persistencia de la memoria, en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2009, vol. III, pp. 53-72.
[2] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El Coro Interparroquial del Rincón de Ademuz en el LIV Septenario de Moya (Cuenca), en:

El Coro Interparroquial del Rincón de Ademuz (Valencia), en Moya (Cuenca).